Volver al Blog Última publicación: Simposio SEOM 2026

El ejercicio terapéutico como herramienta clínica

Una revisión fisioterapéutica basada en estudios recientes sobre ejercicio y salud

Autor: Jesús Ramiro · 8 de febrero de 2026

Blog profesional · Fisioterapia Avanzada · Ejercicio es Medicina

Revisiones 2026 Ejercicio Terapéutico

El ejercicio terapéutico se ha consolidado como una intervención clínica de alto impacto en múltiples patologías crónicas. Los estudios recientes muestran cómo el movimiento, cuando se prescribe con criterio fisioterapéutico, mejora la función, reduce síntomas y aumenta la calidad de vida en poblaciones muy diferentes.

1. Un cambio de paradigma en el trasplante pediátrico

En unidades de trasplante pediátrico, programas como Exercise is Medicine han demostrado que integrar el movimiento en la rutina hospitalaria mejora la fuerza, la movilidad y la participación en fisioterapia.

La educación a familias, la motivación estructurada y la reducción de barreras organizativas permiten que los niños mantengan mejor su capacidad funcional durante tratamientos agresivos.

2. La intensidad como modulador de los síntomas motores

En la enfermedad de Parkinson, el ejercicio no solo mejora la marcha, el equilibrio y la bradicinesia, sino que también estimula mecanismos de neuroplasticidad.

Los programas de intensidad moderada-alta (ciclismo rápido, intervalos en cinta, fuerza progresiva) muestran beneficios superiores, reforzando la idea de que la fisioterapia debe prescribir cargas retadoras y bien dosificadas.

3. Intensidad y adaptaciones fisiológicas reales

La evidencia coincide en que la intensidad es un factor clave para generar adaptaciones reales. Los pacientes que entrenan a intensidades moderadas-altas presentan mayores mejoras en fuerza, tolerancia al esfuerzo y actividades de la vida diaria.

4. Ejercicio más allá de la fatiga en diálisis

En pacientes con enfermedad renal crónica, el ejercicio —incluido el intradiálisis— mejora la capacidad cardiorrespiratoria, reduce la fatiga, aumenta la fuerza y mejora la calidad de vida.

La fisioterapia tiene un papel clave en diseñar programas seguros y adaptados a la fluctuación clínica de estos pacientes.

5. Artrosis de cadera y rodilla: evidencia longitudinal

Los estudios confirman que las personas con artrosis de cadera y rodilla que realizan actividad física frecuente mantienen mejor función física y calidad de vida a lo largo del tiempo, ajustando incluso por edad, IMC y severidad clínica.

El ejercicio es seguro, eficaz y debe mantenerse a largo plazo como parte central del tratamiento de la artrosis.

Conclusión: un mensaje común

A pesar de tratar enfermedades muy distintas, todos los estudios coinciden en una misma idea: el ejercicio terapéutico es una intervención clínica esencial. La fisioterapia debe prescribirlo con criterios de intensidad, progresión y personalización, integrándolo como parte estructural del tratamiento en enfermedades crónicas.