Introducción
La fisioterapia dermatofuncional ha evolucionado enormemente gracias a la incorporación de agentes electrofísicos avanzados. Estos equipos no solo buscan una mejora estética, sino la restauración funcional de los tejidos tegumentarios afectados por patologías, traumatismos o cirugías.
Ultrasonido de Alta Potencia y Cavitación
El ultrasonido sigue siendo un pilar en el tratamiento de adiposidades localizadas y fibrosis post-quirúrgica.
- Efecto mecánico: Genera micromasaje celular que ayuda a reorganizar las fibras de colágeno (útil en cicatrices y celulitis fibrosa).
- Efecto térmico: Aumenta la vascularización y el metabolismo local.
- Cavitación: Ultrasonidos de baja frecuencia que generan microburbujas para la ruptura de la membrana del adipocito (lipólisis).
Radiofrecuencia: La estimulación del colágeno
La radiofrecuencia (RF) se basa en la generación de calor profundo por conversión electromagnética. Es el "gold standard" para la flacidez tisular.
- Mecanismo: Eleva la temperatura de la dermis (40-42°C) provocando un "shock térmico" que estimula a los fibroblastos a producir nuevo colágeno (neocolagénesis).
- Indicaciones: Flacidez corporal y facial, celulitis, y post-operatorios tardíos para mejorar la retracción de la piel.
Fotobiomodulación (Láser y LED)
La luz aplicada a parámetros específicos tiene potentes efectos biológicos sin generar calor destructivo.
- Láser de Baja Potencia: Efecto antiinflamatorio, analgésico y cicatrizante. Ideal en úlceras, dehiscencias y acné activo.
- LEDs: Diferentes longitudes de onda tienen diferentes dianas (Cromóforos).
- Azul: Bactericida (Acné).
- Rojo/Ámbar: Regenerador y estimulante del colágeno.
Conclusión
El conocimiento profundo de la física de estos equipos, sus interacciones tisulares y sus contraindicaciones es lo que diferencia al fisioterapeuta dermatofuncional. El uso ético y basado en evidencia de esta tecnología permite abordar desde quemaduras y cicatrices hasta el envejecimiento cutáneo con seguridad y eficacia.