El ejercicio terapéutico se ha consolidado como una de las intervenciones más eficaces y seguras para las personas con cáncer. No es solo un complemento: es una herramienta clínica capaz de reducir la fatiga, mejorar la tolerancia a los tratamientos, disminuir el dolor y prevenir secuelas que antes se asumían como inevitables.
La evidencia científica, las recomendaciones de organismos internacionales y la experiencia clínica de fisioterapeutas especializados coinciden en un mensaje contundente: la actividad física adaptada mejora la calidad de vida y los resultados del tratamiento oncológico.
1. ¿Por qué el ejercicio terapéutico es esencial en cáncer?
Según las recomendaciones internacionales, mantenerse físicamente activo durante y después del tratamiento oncológico ayuda a:
- Reducir la fatiga y mejorar el sueño.
- Regular el metabolismo en funciones claves para el organismo
- Mantener o recuperar masa muscular y fuerza.
- Fortalecer el sistema inmunológico
- Mejorar la movilidad, la flexibilidad y la capacidad funcional.
- Disminuir ansiedad y depresión.
- Favorecer la tolerancia a los tratamientos y la recuperación.
2. Prehabilitación: llegar mejor al tratamiento
La prehabilitación permite que el paciente llegue al tratamiento en mejores condiciones físicas y emocionales. Esto se traduce en menos dolor postoperatorio, menor tiempo de hospitalización, más opciones terapéuticas y mejor función cardiorrespiratoria.
Incluye:
- Valoración global del paciente.
- Entrenamiento de fuerza y rango articular.
- Preparación de la musculatura respiratoria.
- Educación sanitaria y autocuidado.
3. Ejercicio terapéutico: menos fatiga, menos dolor, menos secuelas
La experiencia clínica y la investigación muestran que el ejercicio terapéutico:
- Reduce fatiga y dolor.
- Previene rigidez, debilidad, linfedema, neuropatía y alteraciones del suelo pélvico.
- Mejora la autonomía y la tolerancia a los tratamientos.
En algunos tumores, como el cáncer de colon, se ha observado que programas estructurados de ejercicio pueden asociarse a menor riesgo de recaída y mejor supervivencia.
4. ¿Qué tipo de ejercicio es adecuado?
Ejercicio aeróbico moderado
- Caminar a paso ligero.
- Bicicleta estática o elíptica.
- Sesiones de 20–40 minutos, según tolerancia.
Entrenamiento de fuerza
- 2–3 días por semana.
- Trabajo de grandes grupos musculares.
- Progresión controlada y supervisada.
Ejercicio neuromotor y respiratorio
- Movilidad, equilibrio y control postural.
- Entrenamiento de musculatura respiratoria.
5. Tratar síntomas a corto plazo también importa
El ejercicio es fundamental, pero muchos pacientes necesitan alivio inmediato para poder moverse mejor, descansar mejor y afrontar el tratamiento con menos carga física y emocional. Aquí la fisioterapia oncológica aporta herramientas muy valiosas.
Terapia manual
La terapia manual, aplicada por fisioterapeutas especializados, puede:
- Reducir el dolor musculoesquelético asociado a cirugía, radioterapia o posturas mantenidas.
- Mejorar el drenaje linfático y vascular disminuido
- Mejorar la movilidad articular y la elasticidad de los tejidos.
- Disminuir rigidez y fibrosis, especialmente en mama, cabeza y cuello o zonas irradiadas.
- Favorecer la relajación y el bienestar general.
Agentes electrofísicos
Utilizados con criterios oncológicos, los agentes electrofísicos pueden ayudar a:
- Controlar el dolor (por ejemplo, TENS y PBM).
- Reducir el espasmo muscular.
- Mejorar la función neuromuscular.
- Disminuir inflamación y edema en fases concretas.
No sustituyen al ejercicio, pero lo facilitan: permiten que el paciente se mueva con menos dolor y más seguridad.
6. Un enfoque combinado para resultados reales
La combinación de ejercicio terapéutico adaptado, terapia manual, agentes electrofísicos, educación y acompañamiento permite abordar tanto los síntomas inmediatos (dolor, rigidez, fatiga) como los objetivos a medio y largo plazo (función, autonomía, prevención y tratamiento de secuelas).
Este enfoque integral es el que recomiendan actualmente las guías internacionales y los profesionales especializados en fisioterapia oncológica.
Conclusión: el ejercicio también es tratamiento
El ejercicio terapéutico, la terapia manual y los agentes electrofísicos son intervenciones seguras y eficaces en todas las fases del cáncer. Integrarlas en el plan de cuidados permite que el paciente viva mejor, con menos dolor, más autonomía y menos secuelas.
Referencias
- Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). (2023). Guía de recomendaciones de ejercicio físico para personas con cáncer.
- National Comprehensive Cancer Network (NCCN). (2023). Clinical Practice Guidelines in Oncology.
- Sociedad Española de Fisioterapia y Oncología (SEFO). (2023). Guía de práctica clínica.
- American Cancer Society. Actividad física y cáncer. Disponible en: cancer.org
- Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Madrid. Día Mundial contra el Cáncer. Disponible en: cfisiomad.org
- El Periódico. Entrevista a Borja Recuenco: “El ejercicio en pacientes con cáncer reduce fatiga y dolor y previene secuelas”.