Ejercicio terapéutico en cáncer: moverse es parte del tratamiento

Ejercicio, terapia manual y agentes electrofísicos para reducir fatiga, dolor y secuelas.

Autores: Jesús Ramiro Villegas

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Febrero 2026 Artículo Clínico

El ejercicio terapéutico se ha consolidado como una de las intervenciones más eficaces y seguras para las personas con cáncer. No es solo un complemento: es una herramienta clínica capaz de reducir la fatiga, mejorar la tolerancia a los tratamientos, disminuir el dolor y prevenir secuelas que antes se asumían como inevitables.

La evidencia científica, las recomendaciones de organismos internacionales y la experiencia clínica de fisioterapeutas especializados coinciden en un mensaje contundente: la actividad física adaptada mejora la calidad de vida y los resultados del tratamiento oncológico.

1. ¿Por qué el ejercicio terapéutico es esencial en cáncer?

Según las recomendaciones internacionales, mantenerse físicamente activo durante y después del tratamiento oncológico ayuda a:

  • Reducir la fatiga y mejorar el sueño.
  • Regular el metabolismo en funciones claves para el organismo
  • Mantener o recuperar masa muscular y fuerza.
  • Fortalecer el sistema inmunológico
  • Mejorar la movilidad, la flexibilidad y la capacidad funcional.
  • Disminuir ansiedad y depresión.
  • Favorecer la tolerancia a los tratamientos y la recuperación.

Las guías recomiendan evitar la inactividad e incorporar ejercicio aeróbico moderado y entrenamiento de fuerza, siempre adaptado a la situación clínica de cada paciente.

2. Prehabilitación: llegar mejor al tratamiento

La prehabilitación permite que el paciente llegue al tratamiento en mejores condiciones físicas y emocionales. Esto se traduce en menos dolor postoperatorio, menor tiempo de hospitalización, más opciones terapéuticas y mejor función cardiorrespiratoria.

Incluye:

  • Valoración global del paciente.
  • Entrenamiento de fuerza y rango articular.
  • Preparación de la musculatura respiratoria.
  • Educación sanitaria y autocuidado.

3. Ejercicio terapéutico: menos fatiga, menos dolor, menos secuelas

La experiencia clínica y la investigación muestran que el ejercicio terapéutico:

  • Reduce fatiga y dolor.
  • Previene rigidez, debilidad, linfedema, neuropatía y alteraciones del suelo pélvico.
  • Mejora la autonomía y la tolerancia a los tratamientos.

En algunos tumores, como el cáncer de colon, se ha observado que programas estructurados de ejercicio pueden asociarse a menor riesgo de recaída y mejor supervivencia.

4. ¿Qué tipo de ejercicio es adecuado?

Ejercicio aeróbico moderado

  • Caminar a paso ligero.
  • Bicicleta estática o elíptica.
  • Sesiones de 20–40 minutos, según tolerancia.

Entrenamiento de fuerza

  • 2–3 días por semana.
  • Trabajo de grandes grupos musculares.
  • Progresión controlada y supervisada.

Ejercicio neuromotor y respiratorio

  • Movilidad, equilibrio y control postural.
  • Entrenamiento de musculatura respiratoria.

Siempre que sea posible, el programa debe estar supervisado por fisioterapeutas con experiencia en oncología, especialmente en casos de fatiga severa, neuropatía, linfedema o cirugías recientes.

5. Tratar síntomas a corto plazo también importa

El ejercicio es fundamental, pero muchos pacientes necesitan alivio inmediato para poder moverse mejor, descansar mejor y afrontar el tratamiento con menos carga física y emocional. Aquí la fisioterapia oncológica aporta herramientas muy valiosas.

Terapia manual

La terapia manual, aplicada por fisioterapeutas especializados, puede:

  • Reducir el dolor musculoesquelético asociado a cirugía, radioterapia o posturas mantenidas.
  • Mejorar el drenaje linfático y vascular disminuido
  • Mejorar la movilidad articular y la elasticidad de los tejidos.
  • Disminuir rigidez y fibrosis, especialmente en mama, cabeza y cuello o zonas irradiadas.
  • Favorecer la relajación y el bienestar general.

Agentes electrofísicos

Utilizados con criterios oncológicos, los agentes electrofísicos pueden ayudar a:

  • Controlar el dolor (por ejemplo, TENS y PBM).
  • Reducir el espasmo muscular.
  • Mejorar la función neuromuscular.
  • Disminuir inflamación y edema en fases concretas.

No sustituyen al ejercicio, pero lo facilitan: permiten que el paciente se mueva con menos dolor y más seguridad.

6. Un enfoque combinado para resultados reales

La combinación de ejercicio terapéutico adaptado, terapia manual, agentes electrofísicos, educación y acompañamiento permite abordar tanto los síntomas inmediatos (dolor, rigidez, fatiga) como los objetivos a medio y largo plazo (función, autonomía, prevención y tratamiento de secuelas).

Este enfoque integral es el que recomiendan actualmente las guías internacionales y los profesionales especializados en fisioterapia oncológica.

Conclusión: el ejercicio también es tratamiento

El ejercicio terapéutico, la terapia manual y los agentes electrofísicos son intervenciones seguras y eficaces en todas las fases del cáncer. Integrarlas en el plan de cuidados permite que el paciente viva mejor, con menos dolor, más autonomía y menos secuelas.

El objetivo no es solo vivir más, sino vivir mejor.

Referencias

  • Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). (2023). Guía de recomendaciones de ejercicio físico para personas con cáncer.
  • National Comprehensive Cancer Network (NCCN). (2023). Clinical Practice Guidelines in Oncology.
  • Sociedad Española de Fisioterapia y Oncología (SEFO). (2023). Guía de práctica clínica.
  • American Cancer Society. Actividad física y cáncer. Disponible en: cancer.org
  • Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Madrid. Día Mundial contra el Cáncer. Disponible en: cfisiomad.org
  • El Periódico. Entrevista a Borja Recuenco: “El ejercicio en pacientes con cáncer reduce fatiga y dolor y previene secuelas”.